El Estrés y su influencia sobre el Sistema Inmunológico

La sociedad de hoy en día lleva a las personas a ir acumulando estrés hasta llegar, en algunos casos, a niveles excesivos: el trabajo, la casa, los hijos, las rutinas y los embotellamientos sobrecargan nuestros cuerpos, lo cual conlleva a desmejorar nuestra salud, y muy en particular, nuestro sistema inmunológico.

Vidas sin El Estrés

El Estrés puede provocar cáncer

Hay que tener presente que el estrés es un mecanismo del cuerpo para adaptarse al cambio, pero cuando es excesivo puede predisponer la aparición de ciertas enfermedades, que van desde un simple resfriado a un tumor, debido a su influencia en el sistema inmune, encargado de combatir y prevenir las enfermedades.

Los beneficios del estrés en plazo cortos

De hecho, la reacción del cuerpo al estrés en plazos cortos puede ser beneficiosa: autorregula las funciones del cuerpo y fortalece el Sistema Nervioso Simpático. Inclusive, se dice que la sensación de estrés puede ser emocionante, de allí que hayan muchos “fanáticos de la adrenalina”: gracias a este proceso se genera una sensación de bienestar físico, al concentrar la energía del cuerpo en estar listo para actuar.
De acuerdo a varios estudios realizado sobre la materia, el problema surge cuando el cuerpo se mantiene en un perpetuo estado de alarma, el cual va afectando nuestra cotidianidad.
Esto conlleva a problemas con la digestión, la espalda se tensa y sufre contracciones, así como el resto de los músculos en lugares focalizados en el cuerpo. También causa problemas de obesidad, depresión, aumenta los riesgos de enfermedades cardiacas y problemas del sueños.

Estudios sobre el Estrés

Estudios realizados en la Universidad de Arizona, ha estudiado este fenómeno y ha realizado una serie de experimentos que demuestran la vinculación entre los sistemas neurológico y endocrino sobre el inmunológico:
Para el normal funcionamiento del sistema inmune, éste intercambia mantiene un intercambio de información con el cerebro (sistema neurológico) y con la glándula pituitaria (sistema endocrino).
No obstante, en situaciones de alerta, el cuerpo desvía la energía al cuerpo y cerebro para poder atener la situación que se le presenta, preparándose para actuar. Y eso le resta recursos al organismo para combatir las enfermedades.
El estrés también puede empeorar síntomas y dolencias de otras trastornos o enfermedades, como lo son el cáncer y la diabetes. De igual modo puede hacer que la persona adopte un comportamiento compulsivo: el uso de drogas, el alcoholismo, comer en exceso o fumar. Estos comportamientos no sólo no te alivian el estrés, sino que además te mantienen en un círculo vicioso.

En conclusión

El estrés no tiene porqué ser una carga que debas llevar contigo toda la vida, en especial si desmejora tu calidad de vida y tu salud. Por eso es recomendable apartar de sus causas y hacer pequeños cambios en tu rutina diaria para minimizar sus efectos.

Una buena alternativa es el hacer ejercicio: la actividad física libera endorfinas, la también conocida “hormona de la felicidad”; además de que el cansancio extra te hará dormir mejor, sacando al insomnio de la ecuación. Otras buenas maneras de liberarte es tener una dieta más saludable, reír más, o simplemente desconectarte de todo por un tiempo: no somos maquinas que pueden estar ocupadas y procesando información 24/7, necesitamos un momento para respirar, poner las cosas en perspectiva y descansar.
La vida no puede resumirse en los problemas, responsabilidades y complicaciones, y de hacerlo dejaría de llamarse así.