Consejos para cuidar la piel bronceada

El color que adquiere la piel por efectos del sol del verano, las vacaciones, la playa y el contacto directo con el medio ambiente está formado por diferentes capas cutáneas de células muertas. La restauración de la piel a su estado natural requiere de exfoliaciones y la aplicación de cremas hidratantes que remuevan esas capas. Como sabemos hay dos tipos de exfoliaciones a las que podemos recurrir, el procedimiento básico que realizamos con cremas, guantes porosos y esponjas y es un proceso que podemos realizar en nuestro hogar.

COMO CUIDAR LA PIEL BRONCEADA

Este tipo de tratamiento siempre se debe realizar siguiendo la línea de la piel y hacia la periferia del cuerpo aplicando suaves movimientos circulares a igual presión por toda la superficie de la piel.

Las del tipo profesional, que realiza un experto, no deben intentarse en casa porque se necesitan ácidos y otros productos que requieren de un mayor conocimiento, además este tipo de tratamiento se realiza con ayuda de equipos especializados. Nos concentraremos en las exfoliaciones caseras, en las que si podemos trabajar sin riesgo alguno para nuestra salud.

En primer lugar aplicamos de la forma antes indicada una crema exfoliadora preparada artesanalmente o adquirida en una tienda de productos especializados, siguiendo con el procedimiento ingresamos a la ducha a temperatura ambiente con un jabón tipo crema neutro, sin químicos ni detergentes, nos frotamos con una esponja vegetal sin brusquedad ya que nuestra piel se encuentra irritada por el sol, la arena y otros factores y puede ser muy sensible. El calor del agua puede causar vasodilatación y como resultado se presentaría ardor o picazón. Al salir de la ducha, secamos nuestro cuerpo por contacto e inmediatamente nos aplicamos una capa generosa de crema hidratante que contenga leche de avena, caléndula y vitamina A esta aplicación actuará como reparadora y nutrirá nuestra piel profundamente.