Cómo hacer un exfoliante natural a base de sal

Existen numerosas sales utilizables para baños, otras como reguladoras del aparato digestivo, otras medicinales, algunas son corrosivas y perjudiciales  y tenemos las sales comestibles, cualquiera que emplees servirá para hacer un exfoliante natural. Cuando vamos a preparar una loción de esta naturaleza lo hacemos sabiendo las características del producto y las consecuencias que su empleo acarrea, por esto es de suma importancia elegir un aceite especialmente nutritivo como pudiera ser el de almendras, de jojoba, de semillas de uva, de cártamo, de coco, de maní, de rosas, de nuez, de oliva o de girasol; muchas veces se prepara de la manera más simple, con aceite de cocina, servirá, siempre que tu aceite no sea un derivado del petróleo ya que no es bien absorbido por la piel.

EXFOLIANTE DE SAL

Para la preparación de nuestro producto escogemos un tarro, preferiblemente de material plástico irrompible, ya que estará húmedo y puede resbalar de nuestras manos y romperse, causando un accidente prevenible e innecesario.  Llena el frasco hasta la mitad con la sal que seleccionaste, agrega una prudente porción del aceite elegido para tu exfoliador y trata de hacer una pasta o crema, añade un aromatizante que puede ser lavanda, rosas, manzanilla o cítrico por ejemplo,  también a tu gusto y llévalo a la ducha o bañera.

Úsalo para frotarte suavemente codos, rodillas, pies  brazos y manos, todo debe hacerse con movimientos circulares a baja presión con una esponja, aplícalo brevemente en el rostro tomando precaución el área cercana a los ojos. Disfruta la experiencia el tiempo que desees y enjuágate con agua a temperatura ambiente antes de aplicar un jabón suavizante de ph neutro. Si sientes que tu piel quedó grasosa, no te inquietes, en minutos esta sensación desaparecerá ya que tu piel absorberá el aceite que aplicaste al exfoliador aportando beneficios mayores a tu salud corporal.